Talca, París y Londres: Ingeniería global

El hombre primitivo, Grecia, Roma y desde ahí, todas las civilizaciones han hecho uso del ingenio para resolver los desafíos temporales. Siglos más tarde y gracias a la creación en Francia del Corps des Ingénieurs du Génie Militaire (Cuerpo de Ingenieros del Ejército), el uso del ingenio comienza a consolidarse como una disciplina profesional, logrando en el año 1711, la formalización del título de ingeniero. Luego de sesenta años, en 1771, la ciencia se suma al ingenio para instaurar en Inglaterra por primera vez, la ingeniería civil.

Hoy, la ingeniería es una disciplina vinculada e influenciada por la sociedad, creadora de tecnología, demandante de ciencia y soporte de la innovación. Desde la opinión, es común que se caricaturice a los ingenieros e ingenieras como personas demasiado estructuradas, poco empáticas, ensimismadas y desconectadas del mundo; sin embargo desde la realidad, son ellos quienes deben utilizar los avances científicos y desarrollar tecnologías que permiten innovar para resolver problemas que impactan. Esto es un gran desafío, para los jóvenes, para la sociedad y sobre todo para quienes deben formar a estos ingenieros de clase mundial.

 La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Talca aceptó el desafío. Nueve ingenierías se imparten entre los Campus Curicó y Talca, y en estas se ha trabajado primero desde una mirada transversal a los planes de estudio a través del “Convenio de Desempeño de Armonización Curricular” y luego, en el foco disciplinar con el proyecto Ingeniería 2030. Este último es precisamente el marco de referencia para la formación de ingenieros globales, capaces de innovar y generar emprendimientos, de realizar transferencia tecnológica, de aplicar I + D, de internacionalizar su alcance, de gestionar competencias y de ser multidisciplinarios. En la práctica, esto significa más flexibilidad curricular, inclusión de las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) en el aula, implementación de metodologías activas de enseñanza-aprendizaje, nuevos roles de los docentes y estudiantes en el proceso educativo, fuerte contenido de formación fundamental, más módulos de idioma extranjero, vinculación con la ética y responsabilidad social, fomento a la creación de spin-off universitarios y apoyo en actividades extracurriculares.

El compromiso es real porque la necesidad también lo es. El mundo tiene problemas graves: sólo el 50% de las personas tiene acceso a Internet, más de 650 millones de personas no tienen acceso a agua potable, cerca del 90% vive en lugares donde la contaminación del aire es perjudicial para la salud y casi 800 millones de personas no tienen alimentos suficientes para llevar una vida saludable. Además de esto, y si se hace una proyección de sólo 50 años, se puede predecir que la temperatura del mundo subiría en 2,5 °C, produciendo un impacto sin precedentes en el medio ambiente, en la disponibilidad de los recursos naturales y en el deterioro de la calidad de vida de las personas. El mundo necesita ingenieros globales, multidisciplinarios, profesionales íntegros, capaces de trabajar en y como equipo, responsables socialmente, comprometidos con el medio ambiente, creativos, innovadores y soñadores.

Ya son 306 años de evolución desde la primera forma de hacer ingeniería y hoy tenemos una nueva ingeniería, una que se hace entre todos con formación cada vez más transversal en donde los estudiantes son el centro y corazón del proceso; ellos avanzando, los docentes guiando y la institución apoyando. Desde la Universidad de Talca, para París, para Londres y para el Mundo, se forman hoy ingenieros globales para el futuro.

Redactado por: Gabriel Nuñez Vivanco

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