Compartiendo un recuerdo.

 

Científicos por primera vez en la historia han logrado trasplantar “memoria” de un organismo a otro, específicamente entre caracoles. En un inicio los investigadores afirman haber transferido recuerdos entre caracoles marinos mediante la inyección de ARN de un caracol de mar entrenado a otro que no ha sido entrenado y se observó la respuesta entrenada en el segundo caracol. La investigación se hizo con el propósito de ayudar tanto a restaurar recuerdos perdidos como a aliviar el trauma de los dolorosos.

Los investigadores, dirigidos por el biólogo David Glanzman de la Universidad de California, Los Ángeles, esperaban comprender algo llamado engrama: un rastro físico de almacenamiento de memoria.

Estudios recientes han encontrado que la memoria a largo plazo puede restaurarse después de la amnesia con la ayuda de un componente de cebado. Este componente de cebado aún se desconoce, pero el proceso parece implicar una modificación epigenética, en lo cual ARN está muy involucrado. Además, el ARN está implicado en el proceso de formación de recuerdos a largo plazo, este fue un punto clave que llevó a Glanzman y su equipo a la posibilidad de que algunos aspectos de la memoria a largo plazo pudieran transferirse a través de la molécula.

Para probar su hipótesis, entrenaron caracoles de mar (no es tan difícil como parece) simplemente aplicaron una descarga eléctrica leve, pero desagradable, a las colas de un caracol (Aplysia californica). Los investigadores administraron cinco descargas eléctricas al grupo de entrenamiento de caracoles, uno cada 20 minutos. Luego, 24 horas después, los investigadores repitieron el proceso.

‘Aplysia californica’ | Foto: Andy M. Bell

 

Cuando los investigadores tocaron los caracoles después, los que habían recibido el entrenamiento de choque contrajeron sus cuerpos en una postura defensiva durante 50 segundos en promedio. Pero los caracoles que no se habían entrenado solo se contrajeron durante un segundo aproximadamente.

El siguiente paso, se extrajo el ARN de los caracoles entrenados y no entrenados y estas moléculas fueron inyectadas en dos grupos de caracoles no entrenados.

Lo que sucedió después fue increíble. Los caracoles no entrenados que habían recibido ARN del grupo entrenado respondieron como si también hubieran sido electrocutados, contrayéndose a la defensiva durante un promedio de 40 segundos. Mientras tanto, los caracoles no entrenados que habían recibido ARN de donantes no entrenados no mostraron cambio en su respuesta defensiva. “Es como si la memoria hubiese sido transferida“, dijo Glanzman. Cabe la posibilidad de que el ARN transferido contenga algún otro proceso, el cual no sea necesariamente memoria. “Es interesante, pero no creo que se haya transferido un recuerdo“, dijo a The Guardian el bioquímico Tomás Ryan, del Trinity College Dublin, que no participó en la investigación.

Este trabajo me dice que tal vez las respuestas conductuales más básicas implican algún tipo de cambio en el animal y hay algo en la sopa que Glanzman extrae que está presionando ese interruptor“. Pero si Glanzman tiene razón, su descubrimiento podría cambiar las reglas del juego para aquellos cuyas vidas se han visto negativamente afectadas por la memoria. “Creo que en un futuro no muy lejano, podríamos utilizar el ARN para mejorar los efectos de la enfermedad de Alzheimer o el trastorno de estrés postraumático“, dijo.

Escrito por: Elizabeth J.

Editado por: Bairon Hernández

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